
Resulta paradójica y hasta extraña, la no mención en los manuscritos que nos describen las ceremonias de recepción de los Aprendices y de los Compañeros sobre las herramientas del oficio. Estas herramientas aparecen por primera vez en 1696 en el acta de Registro de Edimburgo, con respecto a un juramento, donde aparecen en esta formula: “juro, por Dios, la Escuadra y el Compás. ” fórmula repetida en los mismos términos en 1710 y 1714.
En 1710 el Dunfries manuscrito n0 4 cita por primera vez también los tres pilares sin ningún informe o relación con las dos columnas de Salomón, e indica que tenían por significado la Escuadra, el Compás y Biblia. ? Es acaso esto el preludio de las Tres Luces que encontraremos un poco más adelante en los talleres?
Será entre 1720 y 1730 cuando se introduce toda la gama de las herramientas que hoy conocemos en las logias: la regla, las tijeras, el mazo, el martillo, la plomada, el nivel, la paleta, etc., herramientas que por la gracia de los especulativos se transformaron en símbolos con la paradoja de que durante siglos aquellos que diariamente ejercían el oficio las manejaron sin hacerles mucho caso, al menos con relación al tema simbólico. [Digamos que eran herramientas para comer y no para especular]
Lo mismo ocurre con los dos símbolos fundamentales de la masonería, la piedra bruta y la piedra cúbica tallada [1]. No han existido nunca, tanto entre los operativos como entre los aceptados, las primeras Logias especulativas del siglo XVIII las ignoraron.






















